La serigrafía es un proceso
de impresión que utiliza formas planas y permeables llamadas
pantallas. La pantalla consiste en un tamiz tensado en un bastidor,
a través del cuál pasa la tinta por las zonas libres
de emulsión, aplicando una presión moderada con una
rasqueta, generalmente de caucho. Este sistema de transferencia,
sin sobrepresión, permite imprimir sobre cualquier superficie
sin lesionarla. Para imprimir, la pantalla se carga por su parte
posterior de tinta líquida o grasa y mediante una rasqueta
se extiende sobre la zona a imprimir. Luego se presiona a lo largo
firmemente sobre la tela, para que entre en contacto con el soporte
y la tinta traspase.
Éste es un sistema de impresión milenario. Se cree
que se remonta a los chinos que, según una leyenda utilizaban
cabellos de mujer entrelazados a los que pegaban papeles, formando
dibujos que luego laqueaban para que quedaran impermeables.
El sistema es repetitivo. Una vez que tenemos el modelo podemos
imprimirlo cientos y hasta miles de veces sin perder definición.
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